Por: Mónica Farfán
“Para que se produzca un desarrollo material de la sociedad antes se requiere generar un previo crecimiento mental de la misma. De lo contrario, no existen condiciones apropiadas para la gestación del desarrollo: el desenvolvimiento de los individuos, comunidades o de un país, parte de la evolución de su intelecto y no de la multiplicación acumulada de simples acciones materiales”[1].
El proceso de la comunicación para el desarrollo inicia con el acercamiento a la población, el conocimiento a profundidad de la problemática a tratar y la interacción lograda entre los habitantes y el comunicador, por la cual se pueda generar estrategias y procesos puntuales de estudio y de acciones sociales. El papel de la comunicación en esta área social, brinda las herramientas generadoras de consensos, de estudios, de diálogos y de transformaciones en las personas afectadas, que a partir de sus habilidades sean protagonistas de los cambios necesarios para su población.
La comunicación debe significar para las personas, un eje social que permita conseguir avances en la realidad vivida. Los alcances comunicativos deben estar enfocados en la búsqueda de apoyo, beneficios y proyectos generadores de una sociedad crítica, constructiva y participativa en la misma realidad.
Dentro de los procesos de intervención social que lidera la comunicación para el cambio, las herramientas que se requieren para desarrollar la estrategia establecida son fundamentales y específicas para cada caso. En algunas situaciones no se cuenta con los recursos necesarios para ejecutar dicha propuesta, debido a características particulares de la población intervenida. La proactividad y recursividad de los gestores permite que estas limitaciones no impidan que su acercamiento social, con miras al mejoramiento de las condiciones de la comunidad, se interrumpa. La “comunicación alternativa” se ha consolidado a raíz de la recursividad, en la construcción de procesos sociales.
Entendiendo qué “La comunicación alternativa es una respuesta no autoritaria a la voluntad del cambio social, gracias a ella conocemos la voz de los actores sociales: hombres y mujeres que viven, piensan y sienten, y que buscan ser escuchados”[2]
La efectividad de las estrategias comunicativas aplicadas para la participación social, depende fundamentalmente de la reacción y aceptación de las personas afectadas por la problemática. La interiorización de la situación vivida y de los logros que se necesitan para la mejora de la calidad de vida, hace que el enfoque de las estrategias sea el adecuado y que se logren las transformaciones planteadas en la sociedad.
Son muchos los ejemplos de inconformidad y de rechazo hacia las acciones planteadas, no solo acciones comunicativas, sino de ayuda a poblaciones vulnerables. Un reflejo de eso, es la reubicación de los vendedores ambulantes del centro de Bucaramanga, que por más opciones de locación otorgados por el Gobierno, los vendedores siguen abundando en la calles y siguen exigiendo soluciones a su problemática de trabajo informal. Pero este tipo de incidencia social existe por la falta de conciencia y actuación de las personas. “La Alcaldía asignará 357 locales comerciales para ambulantes”, titular de Vanguardia.com. “El alcalde Fernando Vargas, aclaró, que el dinero prestado por la el Banco del Pueblo debe ser utilizado para comprar mercancía y se va realizará seguimiento exhaustivo a los beneficiarios[3]”.
Para el desarrollo de los proyectos sociales es fundamental el cumplimiento y supervisión de las etapas de gestión: El diagnóstico que consiste en el conocimiento y acercamiento a la realidad de una problemática sufrida por parte de la comunidad; la planeación que se basa en la coordinación de las acciones más acordes para la solución de esa problemática; la ejecución que es la aplicación oportuna de las herramientas y de los medios que son útiles para el proyecto, de manera integral; el seguimiento que es la confrontación de las acciones, los objetivos y los beneficios con los resultados logrados en la fase de ejecución; y la evaluación como necesidad de la continuidad y la permanente acción de los promotores para la contribución de la disminución de la problemática.
Es evidente que es importante el énfasis de las dos últimas etapas de gestión, el seguimiento constante y la evaluación objetiva hace cíclica la mejora de las falencias encontradas en sus resultados parciales. Para el caso de la problemática de los vendedores ambulantes, es necesario garantizar la eficacia de estas fases, y principalmente la concientización de las personas sobre las soluciones logradas para que deje de repetirse la situación.
“La realidad no cambia sustancialmente, y los enfoques del desarrollo y de la comunicación se mueven en jugadas de ajedrez que están pasando de la defensa al ataque, pero sin avizorar todavía los modos que pongan en jaque las causas de la exclusión y la pobreza”[4].
Aunque no se puede afirmar, que con la realización de procesos sociales se logre acabar con problemáticas que vulneran la condición de las comunidades, como la exclusión y la pobreza, estos deben garantizar un mejoramiento de las condiciones de vida de las personas, a partir de la apropiación de estrategias por parte del grupo intervenido frente a su papel como actores sociales. Las habilidades y cualidades de cada uno de los integrantes de la comunidad, deben explotarse en pro del beneficio comunitario, que permita que sean gestores, promotores y guardianes de los procesos generados con ellos y para ellos.
Un ejemplo cercano, es el proyecto de comunicación para el desarrollo de un canal de televisión comunitario, en un Barrio de Piedecuesta, liderado por Cristian Eduardo Franco, estudiante de Comunicación Social de la Universidad Pontificia Bolivariana; este proyecto identificó una falencia en el uso del Canal Comunitario del Barrio y presentó una solución viable para los habitantes, utilizando como herramienta central, la capacitación de las personas para hacerlos participes de la producción de los contenidos emitidos por el Canal. Plasmando el enfoque de la Teoría de I.A.P, acción participación, “la producción de un conocimiento propositivo y transformador, mediante un proceso de debate, reflexión y construcción colectiva de saberes entre los diferentes actores de un territorio con el fin de lograr la transformación social”[5]. Los habitantes se apropiaron del conocimiento brindado por la Universidad para su capacitación en la producción de contenidos televisivos, y con su nuevo rol en el canal contribuyeron al impulso del proyecto. Este tipo de procesos comunicativos para el desarrollo de una comunidad, permite la evolución participativa, crítica y constructiva de las personas, generando en ellas la responsabilidad de la realidad social de su comunidad y otorgando las herramientas, los medios y las estrategias para su aplicación de forma colectiva. “La importancia de la comunidad y la acción colectiva: Se trata siempre de crear vínculos y compromisos. Épocas de "darle voz al que no tiene voz", permitiéndole que pudiese expresarse y ser protagonista”[6].
[1] ESTEINOU, Javier. “Los medios de comunicación como instrumentos para el desarrollo”. Razón y Palabra.
[2] CORRALES, Fernanda y HERNÁNDEZ, Hilda. “La comunicación alternativa en nuestros días: un acercamiento a los medios de la alternancia y la participación”. Razón y Palabra. http://www.razonypalabra.org.mx/N/N70/CORRALES-HERNANDEZ-REVISADO.pdf 09/12/10
[3] CHIO, Juan Carlos. Vanguardia.com http://www.vanguardia.com/santander/bucaramanga/84929-la-alcaldia-asignara-357-locales-comerciales-para-ambulantes
[4] CONTRERAS, Adalid. “Comunicación-desarrollo para “otro occidente”. Razón y Palabra. http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n18/18acontreras.html 09/12/10
[6] ALFARO, Rosa María. Culturas populares y comunicación participativa: en la ruta de las redediniciones. Razón y Palabra. http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n18/18ralfaro.html
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